martes, 1 de enero de 2013

PARA APROVECHAR MEJOR EL TIEMPO Y VIVIR PRODUCTIVAMENTE


• Aunque suene cursi o bizantino, una buena manera de aprovechar el tiempo es: antes de acostarnos, escoger y preparar la ropa que nos pondremosal día siguiente. Experiméntelo y luego saboreará esta recomendación.

• Es de suma importancia, llevar una agenda diaria, ya sea en libreta o en una hoja decontrol, y cada noche apuntar lo que debemos hacer al día siguiente. Esto nos permite ser mejor organizados y gestionar mejor nuestro tiempo y nuestras actividades.

• Levantarnos 30 minutos antes de la hora que generalmentelo hacemos, los resultados serán sorprendentes y todo nuestrodía nos lo agradecerá. Es recomendable, complementarlo con el punto anterior.

• Estar siempre al tanto de la hora, para nunca perder el control del tiempo. No debemos llegar tarde, recuerda que la puntualidad es el arte no hacer perder el tiempo a los demás.

• La comida más importante del día es el desayuno, es importante dedicarle el tiempo que se merece.  Es recomendable disfrutar de esta comida y no solo atragantarse o comer de manera automática. 

• Las horas más productivas durante nuestro día son entre las 9 y las 11 a.m. por lo que debemos planificar para realizar aesas horas las tareas más importantes, más difíciles o más complejas.

• Tanto en nuestro hogar como en el trabajo debemos todoslos días atrevernos a delegar. Los resultados nos sorprenderán. Esa es una buena cualidad del líder, delegar y no centralizar las actividades.  

• Junto a cada teléfono debe haber un papel de notas y un lápiz, y en la casa un único lugar donde dejar los mensajes o los documentos que nos llegan.

• El mejor mes para realizar las compras de diciembre, es noviembre. Este punto no se observó este año, pues muchos pobladores esperaron el último momento para realizar sus compras.

• De vez en cuando, es justo y necesario que nos dediquemos un buen rato para nosotros mismos haciendo lo que más nosguste, “desconectándonos” de todos y de todo lo demás. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.


MANDAMIENTOS PARA SALVAR EL MUNDO


La Tierra es nuestra madre. El planeta es un ser vivo con iguales derechos que los seres humanos, por eso, si queremos salvar al Planeta hay que:

1.- Desarrollar relaciones de coexistencia entre los países en un mundo sin imperialismo ni colonialismo. Relaciones bilaterales y multilaterales porque somos una cultura de diálogo y convivencia social.

2.- Denunciar y acabar con las guerras, estas solo traen ganancias a los imperios y las transnacionales. Los millones de dólares destinados a las guerras deberán ser invertidos en la Tierra, herida por el maltrato y la sobreexplotación.

3.- Erradicar el modelo capitalista. Que el Norte pague la deuda ecológica y que los países del Sur no paguen la deuda externa que ya parece eterna. Según reportes periodísticos, EE. UU. Es uno de los países que más contamina nuestro medioambiente.

4.- El agua es un derecho humano para todos los seres vivos del planeta. No se debe privatizar o monopolizar el agua.

5.- Desarrollar energías limpias y amigables con la Naturaleza. Evitar agrocombustibles porque no es posible reservar tierras para hacer funcionar automóviles de lujo y no para alimentos del ser humano.

6.- Respetar a la Madre Tierra. Aprender ese respeto de los pueblos nativos e indígenas. Ellos s+i son amigos de la naturaleza.

7.- El agua, la luz, la educación, la salud, la comunicación y el transporte colectivo son derechos humanos. No pueden ser negocios privados, sino servicios públicos.

8.- Consumir lo necesario, priorizar lo que producimos, lo nuestro. No puede ser que algunas familias derrochen, mientras millones de seres humanos no tengan lo indispensable para vivir.

9.- Promover la diversidad de culturas y economías. Estados plurinacionales, donde quepan todos y todas, blancos, morenas, negros, indias, rubios, mestizas, migrantes, de todos los continentes.

10.- Queremos que todos y todas puedan vivir bien, no vivir mejor a costa del otro, sino vivir bien. Debemos construir un socialismo comunitario y en armonía con la Madre Tierra.


EL EJEMPLO DE DEMÓSTENES


El joven Demóstenes soñaba con ser un gran orador, sin embargo, este propósito parecía una locura desde todo punto de vista. No tenía el dinero para pagar a sus maestros ni ningún tipo de conocimientos. Además, tenía otra gran limitación: Era tartamudo.

Demóstenes sabía que la persistencia y la tenacidad hacen milagros y, cultivando estas virtudes, pudo asistir a los discursos de los oradores y filósofos más prominentes de la época. Hasta tuvo la oportunidad de ver al mismísimo Platón exponer sus teorías.

Ansioso por empezar, no perdió tiempo en preparar su primer discurso. Su entusiasmo duro poco: La presentación fue un desastre. A la tercera frase, fue interrumpido por los gritos de protesta de la audiencia. Las burlas acentuaron el nerviosismo y el tartamudeo de Demóstenes, quien se retiró entre los abucheos sin siquiera terminar su discurso.

En vez de sentirse desanimado, Demóstenes tomaba esas afirmaciones como un desafío, como un juego que él quería ganar. Así fue que se embarcó en la aventura de hacer todo lo necesario para superar las adversas circunstancias que lo rodeaban.

Se afeitó la cabeza, para así resistir la tentación de salir a las calles. De este modo, día a día, se aislaba hasta el amanecer practicando. En los atardeceres corría por las playas, gritándole al sol con todas sus fuerzas, para así ejercitar sus pulmones. Más entrada la noche, se llenaba la boca con piedras y se ponía un cuchillo afilado entre los dientes para forzarse a hablar sin tartamudear. Al regresar a la casa se paraba durante horas frente a un espejo para mejorar su postura y sus gestos.

Así pasaron meses y años, antes de que reapareciera de nuevo ante la asamblea defendiendo con éxito a un fabricante de lámparas, a quien sus ingratos hijos le querían arrebatar su patrimonio.

En esta ocasión la seguridad, la elocuencia y la sabiduría de Demóstenes fue ovacionada por el público hasta el cansancio.

Cuando realmente has sido persistente y has mantenido tu compromiso, muchas veces en tu vida, has convertido en posible lo imposible. Nunca lo olvides.


Desde cuándo la repugnancia hacia la menstruación


La menstruación es el sangrado que cada 28 días, aproximadamente, tienen las mujeres. La sangre que el cuerpo femenino expulsa por la vagina cuando el óvulo no ha sido fecundado.

A pesar de que en la actualidad, se habla más abiertamente de este tema, no obstante, aún sigue habiendo en torno a esta muchos mitos y prejuicios, incluso una actitud de vergüenza.

Génesis de esta censura

Pero de dónde nace esta actitud de censura. Para el biblista Andrés Vásquez, se trata de una mojigatería religiosa, pues en la religión judía, cuando las mujeres tenían la regla, eran consideradas impuras e inmundas.

Durante este periodo, las mujeres eran consideradas como sucias. No podían entrar al templo. Todo lo que tocaban, una silla donde se sentaban, cualquier cosa, se volvía impuro. Y las personas también. Por supuesto, el marido no podía tocar a su mujer durante esos días. Y si lo hacía, era reo de muerte.

Pero eso no era todo, después de ese lapso tenían que purificarse mediante extraños rituales. Atrás de todas esas prohibiciones, está el desprecio tremendo que tiene la religión judía hacia las mujeres.

Ese desprecio y esa ignorancia continuaron con el cristianismo, porque la religión cristiana es hija de la judía. Jesús no. Jesús no tenía esos prejuicios. Pero muchos de sus seguidores, todavía hoy los tienen.

Algunos disparates sobre la menstruación

No se pueden bañar ni lavar la cabeza (puras mentiras).

No comer cosas muy frías ni muy ácidas (en estos días una mujer puede comer todo).

No se pueden tocar las plantas porque las plantas se secan.

Si carga a un bebé, el bebé se estriñe.

Que no se acerque cuando están haciendo mayonesa.


¿El amor es resultado de la ausencia del ‘celo’?


¡El amor!... ¿De dónde viene, quién lo infundió en nuestros corazones? Una moderna teoría antropológica nos da una pista muy sugerente.

Hay un hecho curioso en la naturaleza: la mujer es el único mamífero que no tiene “celo”, es decir, no da señales externas de su fertilidad. En los días de la ovulación, la mujer no indica de ninguna manera que puede ser fecundada.

Quien tenga una gata o una perrita sabe lo que ocurre durante la época del celo. La región genital emana un “aroma” que excita a los machos de las cercanías.En las manadas de mamíferos, estos olores provocan violentas luchas entre los machos.

De esta forma, la naturaleza asegura que los más fuertes y adaptados, sean los que hereden el mejor patrimonio genético. Si así es la situación ¿por qué las mujeres no tienen eso que sedenomina como “celo”?

Si queremos encontrar una explicación a este cambio evolutivo, debemos retroceder a nuestros antepasados, hace unos 4 millones de años. Las hembras de aquellos primeros homínidos sí tenían celo.

Imaginemos que en este grupo de homínidos nace una hembra con una mutación: el de no tener celo. ¿Qué ocurriría? Sucedería que al macho dominante no le interesaría aparearse con esa hembra extraña que no anuncia su fertilidad. Esto dio oportunidad a otro macho de menor categoría, al no encontrar oposición por parte del jefe, este se habrá unido a la hembra despreciada.

Aquella hembra no tenía celo, pero era fértil. Por ley de herencia, sus hijas habrán nacido con la misma mutación que ella: no tener celo. Y precisamente por no tener celo, estas hembras habrán podido distanciarse del macho dominante y establecer relaciones con los otros machos del grupo.

Así, nacieron las primeras parejas estables.Muy probablemente, este fue el origen del amor. Porque rota ya la dictadura del celo, los machos podían fijarse en otros atributos de la compañera. Y las hembras, podían escoger al compañero que más les gustara.


Un cambio de actitud en nuestras vidas


Una simple pregunta ¿qué va a ser de mi vida a partir de hoy en adelante? puede resultar decisiva en la vida de cualquier persona. Dejemos las cosas que nos pasaron y que se constituyen en anclas en nuestro presente. Ten presente que en esta vida no perdemos, solo ganamos y aprendemos, por eso, hay que extraer de cada obstáculo una lección de vida.

Si en nuestra vida queremos realizar pequeños cambios, puede que nos baste con esforzarnos un poco más en mejorar nuestra conducta y luchar contra nuestros defectos, pero si aspiramos a un cambio importante, es preciso cambiar el modo de ver las cosas: un cambio de actitud frente a la vida.  

Muchas veces, cuando una persona sufre un accidente grave, o afronta una crisis, o pasa por la prueba de la enfermedad y del dolor, y de pronto ve sus prioridades bajo una luz diferente se produce recién un cambio en el modo de ver las cosas. Pero no esperemos a que algo fuera de lo normal nos haga cambiar y ver la vida desde otro ángulo, por qué esperar si podemos hacerlo ahora, a partir de estos momentos.

Ver las cosas de modo distinto nos permite no echarle la culpa de los aciertos o desaciertos a los demás, a la educación, ambiente en el que crecimos, país de origen, siempre pensando que el problema está fuera de nosotros, alejando rápidamente de nuestra cabeza la posibilidad de esforzarnos en serio por erradicar un determinado defecto o limitación.

Recuerda que nadie va a vivir por ti, tú eres el único responsable de ti mismo. Por eso, un cambio de actitud contribuirá hacer de nuestra vida una obra de arte o pasar desapercibido por este mundo. Este cambio de actitud debe estar en concordancia con las tres “R” y que deben regir en la filosofía de nuestras vidas: “Respeto a nosotros mismo, respeto por los otros, responsabilidad por nuestros actos”.



Hay que eliminar las palabras 'comadrejas'


Pongamos energía en lo que decimos y digámoslo con seguridad. Pero no con mucha seguridad. Solo los ignorantes están seguros de todo. Sin embargo, es poco recomendable comenzar cada párrafo con un 'me parece' o un 'quizás'.

Roosevelt llamaba a estas expresiones: "palabras comadrejas", porque la comadreja chupa la yema y la clara del huevo, y lo deja huero. Esto hace también con nuestro discurso tales frases.

El apocamiento, el tono pusilánime y las frases hueras, no engendran gran confianza ni convicción. Imaginemos frases publicitarias como esta: "Visite Río de Janeiro. Creemos que se divertirá".

El que entra con señorío, ya en la conversación, ya en el razonamiento —escribió Baltasar Gracián—gana de antemano un espacio y el respeto; pero el que llega con temor, él mismo se condena de desconfiado y se confiesa vencido; con su desconfianza da pie al desprecio de los otros o, por lo menos, a la poca estimación.

Siempre me ha llamado la atención que los candidatos presidenciales estuvieran tan seguros de su elección, y lo declararan así con tanto énfasis. La explicación es simple. Estos hombres sabían que la muchedumbre no puede hallar diferencia entre el énfasis y la prueba. Sabían que, como ha dicho Gustavo Lebón, los hombres no pueden vivir sin certidumbres y que, si repetían una cosa suficientemente a menudo y con el necesario vigor, la mayor parte de los oyentes acabaría por creerla.

Los grandes conductores políticos han hablado siempre como si no existiera la menor posibilidad bajo la capa del cielo de que alguien refutara sus asertos.

Pero no seamos, como dije antes, muy afirmadores en cualquier ocasión. Hay momentos, hay lugares, hay temas, hay auditorios que repugnan demasiada seguridad.
Por regla general, cuanto más elevado sea el índice de inteligencia del oyente, tanto menor será el éxito de los asertos. Las personas que piensan quieren que se los guíe, no que se los conduzca. Quieren que se les presenten los hechos para luego sacar sus propias conclusiones.